martes

Si conoces o sufris algún caso de violencia institucional, podes denunciar o participar en la Campaña Nacional Contra la Violencia Institucional.

En primera persona

El pasado 28 de junio, Michelle Mendoza, militante y referente del Frente de Diversidad del Movimiento Evita fue brutalmente agredida, golpeada y discriminada por el Comando Radioeléctrico.

Aquí fragmentos de su testimonio en primera persona:

"En calle Francia al 5200, cuando veníamos circulando por esta calle hacia el sur nos hace seña un móvil del comando radioeléctrico con dos mujeres policías. Al detener el auto no piden que nos bajemos, papeles, revisan el auto.

Michelle Mendoza, responsable del Frente de Diversidad del Movimiento Evita Rosario

Cuando comienza a hacerse la requisa una de las policías se para a metro y medio de los chicos con arma en mano y sobre su pecho mientras que la otra mujer pide que nos pongamos frente al auto con las manos en el capo y comienza a revisarnos.
Para que uno de los chicos abra las piernas le pegan puntapies en los tobillos a lo que yo le digo que ella no puede hacer eso, que dejara de pegarle a lo que me responde agarrándole los brazos al compañero y golpeandolos contra el baúl, con una de sus manos le agarra el pelo y con la otra, sujetando el cuello de la campera, apunta su arma en la nuca. Ante esta situación me pongo más firme y le digo “lo que haces es ilegal, te voy a denunciar”. Le pido que se identifique y se niega, saco una foto del número del comando y llamo a Alejandra Fedele, asesora del diputado Eduardo Toniolli.


Ella me dice que le pida identificación y al escuchar la negativa de esta me pide que le pase con ella, la piba no quiso atenderla.
En un momento, el más joven de los chicos se asusta por la situación que estábamos viviendo y sale corriendo, una de las policías sale a perseguirlo mientras que la que se queda con nosotros pide refuerzo. Esta me pide las llave del auto, se las doy pero le pido que me devuelva el DNI a lo que se niega. Insisto en mi reclamo diciendo que no se puede secuestrar; mientras se mantiene esta discusión llegan los refuerzos, no podría decir el número pero eran entre seis o siete móviles.

La policía me dice que iba a remitir el auto al corralon y que nosotros íbamos a quedar detenidos. Cuando pregunto porqué ella no responde. A esto llega el móvil que ya había encontrado a mi compañero.
...

Algunos policias, habrán sido cinco, hacen una pequeña reunión al lado del patrullero mientras otros tantos daban vueltas. Ellos notan que yo seguía hablando por teléfono y la policía que decía estar a cargo del operativo me lo intenta sacar. Yo le digo que lo que hacia era ilegal, que yo no estaba detenida y no podía hacer lo que quisiera. A esto se acercan cuatro policías más a tratar de sacármelo y golpearme. Un hombre policía me sujeta la cara apretando mis mejillas mientras una mujer policía me pegaba con algo negro en la cabeza y otra me pateaba. Yo mordí a quien tenía la mano en mi boca y este se separa.

El chico que estaba sentado al lado mio grita pidiendo que dejen de pegarme y se pone en el medio defendiéndome de los golpes. La policía abre la puerta trasera del lado del chofer, baja a los chicos, los esposan y los tiran al piso. Se meten dos policías por ese lado, uno me tuerce el brazo mientras otro me saca el teléfono mientras cinco más me pegan del lado del acompañante. Me bajan, en el piso me esposan con las manos al frente; una mujer policía se para sobre mis manos y mi cabeza, otra se sienta en mi espalda agarrándome el cuello mientras un tipo me pisa las piernas tratando de doblarme los tobillos. En esta situación escucho que uno de los policías decirle al pibe que me trató de defender “¿Que? ¿Te la coges puto? ¿Por eso la defendes?” a lo que él le responde “me cojo a tu mujer cuando vos estas trabajando” y comienzan a patearle la cabeza mientras seguía tirado en el piso boca abajo con las piernas abiertas mientras una mujer policía le pegaba en los testículos. Esto despierta mucha indignación en mi, logro pararme y se tiran varios hombres encima, una policia grita “somos 4 y no la pudimos tener” y otra responde “es porque escucha gritar a los machitos”. 
...

Se acerca la mujer que decía estar a cargo del operativo y me dice “¿Sabes por que te voy a llevar? Te llevo por zurdito”. Yo levanto la cabeza y le aclaro “peronista y militante”, a lo que me contesta “sabes cuantos militantes ya me llevé?” y yo la increpo “pero voy a ser la última”.A todo esto, yo sangraba mucho y una policía notándolo grita “tengan cuidado, toda esta gente tiene el bicho”; el policía que estaba sobre mi vuelve apretar los dedos en mi cuello y me dice “vos que tenes puto?” y yo le digo “lo hubieras pensado antes de desfigurarme la cara a golpes”, este insiste “¿tenes SIDA puto?” pero yo me mantengo firme “¿y si tengo, que?”. Una policía interrumpe trayendo guante, los que estaban cerca se los pusieron para volver a pegarme patadas, lo que realmente no entendí.

Me levantan, me llevan contra el móvil y cierran la puerta sobre mi cuerpo de forma reiterada. Una mujer se acerca y me dice “te conviene que no tengas nada puto porque mordiste a mi compañero” y comienza a darme puñetes en el estómago. La miro y le digo “si me vas a pegar, pega fuerte”. Me pega más fuerte y la vuelvo a apurar “es todo lo que tenes?”. Se acerca otra policía, me escupe y yo la escupo a ella. Un tercer policia se aproxima al móvil y hace presión en mi cabeza, yo me subo al comando. Quiero resaltar que desde que nos dieron el primer golpe siempre hubo un policía filmando como nos pegaban.

Ya en el movil la policia que estuvo desde el principio, una de las más agresivas, empezó a filmarme y preguntarme si estaba loca y me aclara que ella no tenia nada contra los gays, yo la corrijo diciendo que no soy gay, soy trans. Me contesta que yo puedo decir lo que quiera pero entre las piernas me colgaba un pito.

Ya estando en la seccional 18 llega uno de los jefes del comando quien me lleva a una habitación aparte, él deja el arma afuera, y me dice que era una buena persona y que me iba a hablar desde ese lugar, yo le digo que si era buena persona o no era indiferente y que si él era el responsable del operativo su trabajo dejaba mucho que desear. Responde “yo aparte de todo soy buena persona, vengo a hablarte por uno de los muchachos. Quiero saber si tenes SIDA” y yo contesto: “Vos no me podes preguntar eso, es ilegal. No tendría nada de que preocuparse si no me hubiera desfigurado la cara”. El policia se disculpa por el proceder y yo le digo “mira, no tengo VIH pero de todas maneras vos tenes que fijarte las cosas que hacen tus muchachos como te gusta decirles”.

Viene personal de la comisaria 18 a quienes le digo que me siento mal: pido un vaso de agua y sal porque tenia la presión baja, lo que nunca hicieron. En cambio, me llevan a un cuarto al fondo de la comisaria de 1 x 1,50 metros, sin luz, con una puerta de acero con mirilla, todo mojado, orinado, con ratas, agujeros en el techo.

Esto habrá sido alrededor de las 4/4.30 de la mañana. Al rato viene la policía del comando quien decía estar a cargo del operativo y me solicita que me desnude porque me tiene que registrar, yo accedo. Le doy la ropa, la tira al piso mojado y orinado y me saca al patio de la seccional. Me exige que me deje de tapar los genitales argumentando que debía ver mis manos, yo se las muestro de a una pero continua con su exigencia para que deje de taparme con el único objetivo de dejar al descubierto mis genitales en el patio de la comisaria. Me niego, me patea y me vuelve a meter al cuarto. Me visto y se va.
...
Un rato después viene la misma mujer para hacerme firmar un acta con mis derechos a lo que yo le digo “hace mas de 1 hora que pedí un médico, estas reteniendo mi DNI, no me dejaste hacer una llamada y todavía no pude hablar con mi abogado” y agrego “me tenes en un cuarto mojado, orinado, oscuro, lleno de ratas, incomunicada. Esto es tortura”. Me hace firmar el papel y se va.
Al rato, desde el cuarto, yo empiezo a gritar mis exigencias repitiendo siempre lo mismo “quiero usar la llamada telefónica, quiero un abogado, quiero mi DNI, no es legal que me lo retengan”, el resto de los detenidos desde distintas celdas se unieron a mis gritos reclamando que estaban todos en la misma situación de violación de derechos. Nadie se acercó durante mis gritos.

Pasado un rato largo me vienen a buscar para llevarme al HECA a hacerme curaciones. Al hospital me lleva la misma policía que me dio puñetazos en el estómago antes de subirme al móvil. Cuando llegamos dejo constancia de todos los golpes, la mayoría están en mi lado derecho del cuerpo ya que estaba sentada en el asiento de atrás del lado del acompañante. Me hacen placa de cabeza por los golpes y en los pies por lo hinchado que estaban mis tobillos.

...

En el momento que estaba golpeada, ensangrentada, dolorida, en un cuarto sin luz, orinado, lleno de ratas, exigiendo mis derechos, cuales nunca fueron respetados, sentí desamparo; sabiendo que formo parte de una organización política, sabiendo que más de lo que me pegaron no me iban a pegar y estando segura que en unas horas iba a salir porque no había hecho nada, de todas maneras me sentí quebrada. Me sentí nada. Sentí el peso de todas las otras veces que en mi juventud estuve en las mismas circunstancias y no podía dejar de pensar en todas las otras personas que no eran militantes, que no sabían si volvían a sus casa y que estaban peor de lo que yo estuve.


Lo que siento en ese momento es difícil de poner en palabras. No puedo evitar pensar que mucho peor de lo que me sentía yo se habrá sentido Franco Casco o muchos otros que ni siquiera sabemos sus nombres.

Estamos cansados del abuso sistemático de poder de las fuerzas policiales de esta provincia. No puedo entender como el poder político, que debería conducir la fuerza policial, mire para otro lado mientras siguen armando causas, mientras siguen mintiendo, mientras siguen robando, mientras siguen torturando a los pibes y pibas por ser pobres y a los putos por ser puto."

Rosario: ciudad de pobres corazones

En la ciudad de Rosario hay violencia institucional garantizada en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (IRAR) y por parte de la fuerza policial.

Pensando inicialmente en un reformatorio para que después esos jóvenes en situación límite se reinserte en la sociedad, que por el abandono se convirtió en una cárcel de menores.

Y como es de suponerse, según el artículo 18 de la Constitución Nacional: "Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice." Si bien este artículo no se cumple, claro está que no se respetan las condiciones edilicias y de vida de muchas personas, ni de los adultos (condenados o no) así como tampoco de los jóvenes que viven en el IRAR.

• El 24 de octubre de 2012, Fabian Lucero, un joven de 17 años apareció ahorcado en el IRAR. 
El hecho de su muerte aun no está esclarecido, familiares y amigos reclaman justicia y castigo a los responsables del fallecimiento.


Elsa Godoy, madre de Franco Casco.
• Franco Casco, de 20 años, oriundo de la localidad bonaerense de Florencio Varela, fue visto por última vez el 6 de octubre del año pasado y no se supo mas nada de él. 
Elsa Godoy, madre de Franco, contó que  en la seccional 7ma. le informaron que al momento de la detención, el joven estaba "como perdido" y no tenía sus pertenencias, pese a que había salido de la casa de su tía con sus documentos, una mochila, el boleto del tren y dinero en efectivo.

El 31 de octubre fue hallado en el río Paraná el cuerpo de Franco en avanzado estado de descomposición, sus padres lo reconocieron y la autopsia develó que el cuerpo había recibido varios golpes.

La causa actualmente se encuentra en el fuero federal, el juez Vera Barros ordenó el allanamiento de la comisaría 7ma. Tras el material obtenido, hay serias razones para afianzar la teoría de que la desaparición forzada seguida de muerte fue por parte de la policía santafesina.

lunes

Violencia institucional en imágenes.


En nuestro país, desde el 2012, cada 8 de mayo se celebra el día de lucha contra la violencia institucional.
Para darle difusión a la Campaña Nacional se hicieron varios videos para viralizar, poder explicar y dar apoyo a la misma.


Uno de los primeros spot en contra de la violencia policial



Corto realizado por el Movimiento Evita Rosario en 2013



Sacate la gorra, ponete la visera

El último spot de la Campaña Nacional con exponentes de los DD.HH.

Editorial

Violencia institucional, medios de comunicación y lo que falta

Por Noelia Megías


El mensaje en contra de la Reforma del Código Penal caló hondo en parte de la sociedad. Los medios hegemónicos y el arco político opositor combinaron en que no era el momento indicado para semejante debate y se encargaron, lisa y llanamente, de boicotearlo. Ese no es el único problema, también se ocuparon de mentir e inventar acerca de la reforma, por ejemplo “se elimina la cadena perpetua” o “es un premio a violadores y secuestradores”, datos completamente erróneos.

Hace dos años, el 8 de Abril del 2013, la presidenta Cristina Fernández lanzó el Proyecto de Democratización de la Justicia, que constaba de seis puntos principales: a) Ley de reforma del Consejo de la Magistratura, b) Ley de Ingreso Democrático a la Justicia, c) Ley de Publicidad de los actos del Poder Judicial, d) Ley de Creación de tres nuevas Cámaras de Casación, e) Ley de Publicidad y Acceso Directo a Declaraciones Juradas de los funcionarios de los tres poderes del Estado, f) Regulación de Medidas Cautelares contra el Estado Nacional y sus Entes Descentralizados. Inmediatamente la operación mediático-judicial comenzó y se proclamaron en contra, ya que esta intención de la Jefa de Estado representaba una embestida a las instituciones. Esas mismas que, por acción u omisión, profesan violencia institucional por discriminar a mujeres y hombres todos los días, que dan testimonio de la ausencia y desidia estatal a la hora de proteger sus derechos y garantías.

La mayoría de los casos de violencia institucional son por parte de las policías provinciales y del poder judicial. Las víctimas de esa violencia son silenciosas, la mayor parte del tiempo permanecen ocultas, hasta que estalla mediaticamente.

El sentido común de “la gente” plantea que si una persona delinque no es conveniente hacer la denuncia en la comisaría porque “son todos cómplices” y que “entran por una puerta y a las 24hs salen por otra”. Los medios y la oposición al Gobierno Nacional se ponen en contra de medidas de gran avance tales como la Democratización de la Justicia y la Reforma del Código Penal, a este último por “defender delincuentes” aunque en realidad se confunde con la idea garantista del mismo, es este discurso el que llega más a gran parte de la comunidad.

En el plano local, el Estado Provincial brilla por su ausencia, o bien, por no involucrarse con las temáticas de fondo acerca de la seguridad. La legislatura santafesina votó hace meses y transformó en Ley la creación de la Policía Judicial (independiente de la policía santafesina), creada por el diputado Eduardo Toniolli. Esta ley, fue vetada por el Ejecutivo en 2014 y en enero de este año, fue promulgada.

Esa masa consumidora de medios de comunicación a la cuál estos llaman “la gente” 
muchas veces exige la presencia del Estado, cuando se plantean nuevas herramientas por parte de éste, son rechazadas porque compran el discurso de que “lo nuevo” no los protege. La maniobra discursiva les hace confiar en que tales o cuales “defienden delincuentes” y nada más. Por eso, nos debemos un profundo debate, donde no terminemos de rehenes de los medios que terminan afectando la posible solución de aquello de lo que nos quejamos.

miércoles

Un asesinato, diez años y la maldita policía

Diez años de impunidad y la policía que hace oídos sordos


        
Sandra Cabrera, dirigente de AMMAR - Rosario

Sandra Cabrera fue asesinada hace diez años. Otro crimen de violencia institucional que sigue impune en la ciudad de Rosario. 
No hay presos  ni responsables por su muerte.


Sandra Cabrera era dirigente de AMMAR Rosario (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina) espacio que aglutinó a las trabajadoras sexuales de Rosario. 
Realizó reiteradas denuncias de abusos policiales a las mujeres que trabajaban en la calle. Su tarea principal era tratar de denunciar y destruir el entramado corrupto de recaudación policial. El mismo consistía en pedir coimas a las prostitutas para dejarlas trabajar.

Cabrera, el 10 de septiembre del 2003 había realizado una fuerte denuncia que le costó la cabeza a los de Moralidad Pública de la policía santafesina. Su declaración planteaba que tanto Pinatti (jefe de sección) como Miranda (subjefe) hostigaban a las trabajadoras de la zona de la terminal de ómnibus para proteger a los prostíbulos de la zona. Esta connivencia entre los dueños de los prostíbulos y la policía fue acreditada. 
Si bien varias personas suplantaron a Javier Pinatti y Walter Miranda, las denuncias siguieron contra Silvia Hamuy y Sergio Bermejo. Ante esta situación Cabrera expresó “tengo miedo de que venga algún vuelto por los de Moralidad”.

Desde octubre de ese año tuvo custodia policial en su casa. Su hija Macarena de 9 años, tenía un campamento en Mendoza y eso desafectó la custodia. Sandra fue asesinada el 27 de enero del 2004 de un tiro en la nuca en la puerta de una casa de Iriondo al 600, a dos cuadras de la Terminal. 
El juez Carlos Carbone trabajó sobre tres hipótesis: la venganza del sector policial, los dueños de los prostíbulos o los riesgos propios de su trabajo (esta última, la menos creíble). 

La investigación del crimen está por cerrarse y no fueron tomadas en cuenta las 116 declaraciones testimoniales ni las 25 informativas recabadas en los primeros meses de investigación, ya que “los testimonios provienen de ‘personas con actividades callejeras que transcurren las madrugadas con un itinerario errante’”, ocurrió todo lo contrario con los testimonios policiales. 

Una hija que creció sin su madre, ahora tiene 19 años y sólo conoce la impunidad de la fuerza represiva del estado. Hoy día, no hay quién se haya hecho cargo de la muerte de Sandra Cabrera.
Hablará bien del sistema judicial provincial, bastante vilipendiado, que resuelvan este caso. Caiga quien caiga y cueste lo que cueste: se hará justicia.


Parte de la lucha de Sandra Cabrera fue por el reconocimiento de las trabajadoras sexuales, como tales y no como personas que cometían delitos ejerciendo su trabajo.

- video realizado por Carlos Mesa-

Más información: AMMAR - Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas en Acción por Nuestros Derechos.