miércoles

Un asesinato, diez años y la maldita policía

Diez años de impunidad y la policía que hace oídos sordos


        
Sandra Cabrera, dirigente de AMMAR - Rosario

Sandra Cabrera fue asesinada hace diez años. Otro crimen de violencia institucional que sigue impune en la ciudad de Rosario. 
No hay presos  ni responsables por su muerte.


Sandra Cabrera era dirigente de AMMAR Rosario (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina) espacio que aglutinó a las trabajadoras sexuales de Rosario. 
Realizó reiteradas denuncias de abusos policiales a las mujeres que trabajaban en la calle. Su tarea principal era tratar de denunciar y destruir el entramado corrupto de recaudación policial. El mismo consistía en pedir coimas a las prostitutas para dejarlas trabajar.

Cabrera, el 10 de septiembre del 2003 había realizado una fuerte denuncia que le costó la cabeza a los de Moralidad Pública de la policía santafesina. Su declaración planteaba que tanto Pinatti (jefe de sección) como Miranda (subjefe) hostigaban a las trabajadoras de la zona de la terminal de ómnibus para proteger a los prostíbulos de la zona. Esta connivencia entre los dueños de los prostíbulos y la policía fue acreditada. 
Si bien varias personas suplantaron a Javier Pinatti y Walter Miranda, las denuncias siguieron contra Silvia Hamuy y Sergio Bermejo. Ante esta situación Cabrera expresó “tengo miedo de que venga algún vuelto por los de Moralidad”.

Desde octubre de ese año tuvo custodia policial en su casa. Su hija Macarena de 9 años, tenía un campamento en Mendoza y eso desafectó la custodia. Sandra fue asesinada el 27 de enero del 2004 de un tiro en la nuca en la puerta de una casa de Iriondo al 600, a dos cuadras de la Terminal. 
El juez Carlos Carbone trabajó sobre tres hipótesis: la venganza del sector policial, los dueños de los prostíbulos o los riesgos propios de su trabajo (esta última, la menos creíble). 

La investigación del crimen está por cerrarse y no fueron tomadas en cuenta las 116 declaraciones testimoniales ni las 25 informativas recabadas en los primeros meses de investigación, ya que “los testimonios provienen de ‘personas con actividades callejeras que transcurren las madrugadas con un itinerario errante’”, ocurrió todo lo contrario con los testimonios policiales. 

Una hija que creció sin su madre, ahora tiene 19 años y sólo conoce la impunidad de la fuerza represiva del estado. Hoy día, no hay quién se haya hecho cargo de la muerte de Sandra Cabrera.
Hablará bien del sistema judicial provincial, bastante vilipendiado, que resuelvan este caso. Caiga quien caiga y cueste lo que cueste: se hará justicia.


Parte de la lucha de Sandra Cabrera fue por el reconocimiento de las trabajadoras sexuales, como tales y no como personas que cometían delitos ejerciendo su trabajo.

- video realizado por Carlos Mesa-

Más información: AMMAR - Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas en Acción por Nuestros Derechos.